Junior de Barranquilla sufrió una dolorosa derrota 1-2 ante Once Caldas en el estadio Metropolitano, en un duelo válido por la cuarta fecha de los cuadrangulares finales de la Liga Betplay. El equipo rojiblanco, obligado a ganar para mantenerse en la lucha por liderar el grupo B, dejó escapar una oportunidad de oro tras la derrota previa del Tolima frente al América de Cali.
El conjunto barranquillero comenzó con ímpetu y tuvo varias ocasiones claras en el primer tiempo. Carlos Bacca, quien falló un penal al minuto 10, logró reivindicarse con un gol de cabeza al 40’, abriendo el marcador para los locales. Sin embargo, la falta de definición volvió a ser un problema recurrente para el equipo de César Farías, con acciones desaprovechadas como un mano a mano del lateral Jefferson Moreno que pudo haber ampliado la ventaja.
El segundo tiempo marcó el declive del Tiburón. Una baja notable en el ritmo de juego y la expulsión del defensor argentino Nicolás Salazar desestabilizaron al equipo. Once Caldas aprovechó la superioridad numérica y le dio la vuelta al marcador con goles de Dayro Moreno y Edwin Beltrán, dejando al Junior sin capacidad de reacción.
Con este resultado, Junior queda último del grupo B con 4 puntos, alejándose de las aspiraciones de llegar a la final. En contraste, Once Caldas se afianza en la lucha, sumando tres puntos que mantienen la pelea en el grupo candente. La derrota representa un duro golpe para el equipo barranquillero, que dependía de este partido para igualar a Tolima en la cima.
El técnico César Farías tendrá que replantear la estrategia para los partidos restantes, en los que Junior necesita un cierre perfecto y depender de otros resultados. La hinchada rojiblanca, que abarrotó las gradas del Metropolitano, se fue entre lamentos, esperando un milagro que mantenga viva la ilusión del título.



