El partido entre Corinthians y la Universidad Central de Venezuela, disputado la noche del miércoles en São Paulo, no solo dejó la clasificación del conjunto brasileño a la tercera fase de la Copa Libertadores 2025, sino también una controversia arbitral que podría tener consecuencias disciplinarias. Wilmar Roldán, juez central del encuentro, protagonizó un tenso momento al finalizar la primera mitad, cuando tuvo un cruce con el mediocampista argentino Rodrigo Garro.
El episodio comenzó cuando Garro se acercó al árbitro colombiano para cuestionarle una decisión. En respuesta, Roldán reaccionó de manera tajante, instándolo a retirarse. Sin embargo, lo que generó mayor revuelo fue que, en medio de la discusión, el colegiado empujó al futbolista con su mano derecha, un gesto que quedó registrado en imágenes y que podría derivar en sanciones.
Si bien hasta el momento no se ha confirmado una denuncia formal, Corinthians o cualquier entidad relacionada con el torneo tiene la posibilidad de elevar el caso ante la Conmebol. De acuerdo con el Código Disciplinario del organismo sudamericano, en su Artículo 59, toda conducta contraria al reglamento puede ser sometida a revisión por los órganos judiciales.
Asimismo, el Reglamento Disciplinario de la Conmebol establece en su Artículo 12 sanciones para quienes incurran en faltas como insultos o amenazas a jugadores (Numeral IV) o conductas antideportivas contra rivales (Numeral V). En caso de que se determine una violación a estas normas, Roldán podría enfrentar una suspensión de uno o más partidos, además de una multa que oscilaría entre 100 y 50.000 dólares.
Este incidente reabre el debate sobre el comportamiento de los árbitros en el fútbol sudamericano y la necesidad de que mantengan la compostura en situaciones de alta tensión. Ahora, la Conmebol tendrá la última palabra sobre si el accionar de Roldán merece una sanción o si el caso quedará como una anécdota más en la historia del certamen.


