Este martes 6 de mayo de 2025, los equipos colombianos América de Cali y Atlético Bucaramanga tuvieron actuaciones contrastantes en competiciones continentales. Mientras los ‘Diablos Rojos’ lograron un valioso empate 1-1 como visitantes ante Corinthians en la Copa Sudamericana, el ‘Leopardo’ sufrió una dura derrota 0-4 en casa frente a Racing Club de Avellaneda en la Copa Libertadores.
América de Cali rescata un punto en Brasil
En el estadio Neo Química Arena de São Paulo, América de Cali consiguió un empate 1-1 frente a Corinthians en la cuarta jornada del Grupo C de la Copa Sudamericana. El equipo brasileño se adelantó en el marcador al minuto 24 con un gol del neerlandés Memphis Depay, quien aprovechó un error en la salida del conjunto colombiano para definir con precisión desde fuera del área.
Sin embargo, América de Cali reaccionó rápidamente y logró la igualdad al inicio del segundo tiempo, cuando Santiago Navarro capitalizó un contragolpe y venció al portero rival con un remate cruzado.
Con este resultado, América de Cali se mantiene en la lucha por la clasificación en su grupo, sumando puntos importantes en condición de visitante.
Bucaramanga sufre una goleada en casa
En el estadio Américo Montanini, Atlético Bucaramanga fue superado 0-4 por Racing Club de Avellaneda en la cuarta fecha del Grupo E de la Copa Libertadores. El equipo argentino dominó el encuentro y se llevó una contundente victoria como visitante.
Esta derrota representa un duro golpe para Bucaramanga, que había generado expectativas tras su victoria 2-1 sobre Racing en Argentina en la segunda jornada del grupo.
Con este resultado, Bucaramanga ve comprometidas sus aspiraciones de avanzar en el torneo, y deberá replantear su estrategia para los próximos encuentros.
La jornada dejó sensaciones mixtas para el fútbol colombiano: mientras América de Cali logró un empate valioso en Brasil que lo mantiene con vida en su grupo y refuerza su carácter competitivo, la presentación de Bucaramanga fue un baño de realidad. Lo del conjunto escarlata tiene mérito: sacar un punto de visitante ante un gigante como Corinthians, y más aún con figuras como Depay en cancha, no es poca cosa. Es un resultado que habla bien del orden táctico del equipo, de su capacidad para adaptarse a entornos hostiles y de su ambición por trascender en la Sudamericana.
En contraste, lo de Bucaramanga fue un mazazo que no solo duele por el marcador abultado, sino por el golpe emocional que representa para un equipo que había logrado despertar ilusión a nivel continental. La goleada dejó al descubierto errores defensivos, una desconexión en el medio campo y una falta de respuesta mental ante la adversidad. Más allá de lo táctico, el equipo deberá reconstruir su confianza si quiere seguir compitiendo. La Libertadores no perdona, y Bucaramanga acaba de recibir una lección cruel pero necesaria.


