Lo que pintaba como una noche amarga terminó convirtiéndose en una fiesta completa para el Junior de Barranquilla. En el partido elegido para conmemorar sus 101 años de historia, el equipo tiburón remontó un compromiso complicado y cargado de polémicas frente al Atlético Bucaramanga, al que derrotó 2-1 en el estadio Metropolitano.
El encuentro, que tuvo como invitados especiales al cantante Alta Fulla —reciente ganador del reality La Casa de los Famosos— y a la nueva reina del Carnaval de Barranquilla 2026, Michelle Char, estuvo lleno de emociones y discusiones arbitrales que mantuvieron en vilo a los hinchas.
El primer tiempo del Junior fue muy malo, con un fútbol carente de entendimiento entre sus jugadores y sin el atrevimiento necesario para hacer daño. Ya en la segunda mitad, el equipo tuvo la gran oportunidad de irse por delante con un penal que Guillermo Paiva desperdició, tras una jugada muy bien construida por el propio Paiva junto a Yimmy Chará. Poco después, al minuto 59, Faber Gil silenció el Metropolitano al poner en ventaja al Bucaramanga con un gol revisado por el VAR, pero finalmente validado.
Sin embargo, los cambios del técnico Alfredo Arias surtieron efecto. Con el ingreso de Teófilo Gutiérrez, Enamorado y Jonfrey Salazar, el equipo ganó mayor dinámica ofensiva. El gran protagonista de la noche fue el “Tití” Rodríguez, quien desde los doce pasos se vistió de héroe. Primero, al minuto 87, con un remate potente que venció al arquero Aldair Quintana, y luego, en el minuto 90+12, con otro cobro certero que selló la remontada y desató la euforia en las tribunas.
Con el 2-1 final, Junior no solo evitó que su cumpleaños 101 se convirtiera en una pesadilla, sino que también se trepó al liderato del campeonato con 17 puntos. En medio de la fiesta, el equipo rojiblanco le regaló a su hinchada una victoria con tintes épicos, reafirmando que su historia sigue escribiéndose con garra y corazón.
El compromiso terminó muy caliente por las quejas y discusiones entre los jugadores de ambos equipos, en especial del Bucaramanga, que mostró gran descontento frente a las decisiones arbitrales. Y no era para menos: el partido tuvo tres penales, algo poco común en el fútbol, de los cuales Junior convirtió dos, los que finalmente le dieron el triunfo en una noche donde no generó demasiado fútbol ni jugadas claras de peligro durante los 90 minutos.


