El Muelle 1888, uno de los proyectos turísticos más emblemáticos inaugurados en Puerto Colombia hace poco más de un año, atraviesa un momento de incertidumbre. Así lo aseguró la diputada del Atlántico, Isabella Pulgar, en entrevista exclusiva con Extra Noticias y Radio Tropical, donde cuestionó la gestión de la Gobernación, la Alcaldía de Puerto Colombia y el operador Puerta de Oro frente a la situación que viven los comerciantes del lugar.
Pulgar señaló que, pese a su atractiva infraestructura y fachada, el muelle no ha cumplido las expectativas que se les habían presentado a los empresarios que decidieron apostarle al proyecto. “Es un lugar que tiene una fachada muy bonita. Tiene un espacio perfecto para irse a tomar una foto, pero lastimosamente se quedó solamente en eso. Hemos estado visitando continuamente el lugar, y la situación que nos comentan los comerciantes es bastante delicada, ya que se sienten abandonados”, afirmó.
Uno de los principales problemas que resaltó la diputada es el alto canon de arrendamiento que deben asumir los comerciantes sin que haya garantías de un flujo constante de visitantes. Según explicó, la falta de parqueaderos ha desincentivado la asistencia. “Las personas llegan al muelle 1888, no tienen dónde parquear y, claramente, se van. Porque parquear en la calle amerita una multa que no estamos dispuestos a pagar”, recalcó. A esto se suma la ausencia de un plan de mercadeo y de proyectos turísticos que fortalezcan la sostenibilidad del lugar.
La diputada insistió en que es urgente revisar los cánones de arrendamiento y buscar medidas de alivio para quienes sostienen el espacio comercial. “Es muy importante que haya una reducción temporal en los cánones, porque hay que ponerse en los zapatos de la gente. Si los comerciantes quiebran, 1888 se va a acabar. Es muy bonita la infraestructura, pero no sirvió para nada”, enfatizó.
Finalmente, Pulgar advirtió que este tema podría convertirse en un debate de control político en la Asamblea, recordando que no es el único proyecto que presenta retrasos y dificultades. “Es realmente doloroso porque la gente no se siente acompañada ni escuchada. La gobernación a veces piensa que los ciudadanos son los enemigos, y no es así. Aquí el interés es resolver esta situación, y al final del día todos somos un mismo equipo”, concluyó.


