El Junior de Barranquilla inició su camino en la Liga con una presentación que encendió las alarmas entre su hinchada. Con bajo nivel futbolístico, escasa generación de juego y una notoria falta de actitud, el equipo rojiblanco cayó en su primer compromiso liguero y mostró una versión muy lejana a la que, hace apenas un mes, celebró el título y llenó de alegría a la ciudad.
Aunque el arranque fue distinto al mostrado en el partido de ida de la Superliga, el Junior fue de más a menos y nunca logró acomodarse en el terreno de juego. La primera estocada llegó temprano, al minuto 8, cuando Tatay Torres abrió el marcador tras una jugada en la que Lucas Monzón quedó mal perfilado y tanto él como Chará terminaron siendo protagonistas negativos en la acción defensiva.
El panorama se tornó aún más oscuro antes de los primeros 20 minutos. González amplió la ventaja con una gran definición que dejó sin opciones al guardameta Mauro Silveira, reflejando las falencias defensivas y el desconcierto general del equipo barranquillero.
Junior intentó reaccionar, pero el esfuerzo fue insuficiente. El primer tiempo resultó lamentable: un equipo sin ideas, sin profundidad y sin respuestas anímicas ante la adversidad. La posesión careció de sentido y las aproximaciones al arco rival fueron prácticamente inexistentes.
Para el segundo tiempo llegaron algunas modificaciones con el ingreso de refuerzos como Luis Fernando Muriel, Christian Barrios y Juan David Ríos. La actitud mejoró levemente y el equipo mostró un cambio en la intención de juego, pero el impacto fue mínimo. Pese a los ajustes, Junior no logró registrar un solo remate directo al arco rival durante los segundos 45 minutos.
El complemento también estuvo marcado por la polémica arbitral. Tolima terminó el partido con nueve hombres tras dos expulsiones, una situación que parecía abrirle la puerta al descuento rojiblanco. Sin embargo, ni siquiera con la superioridad numérica el Junior fue capaz de inquietar seriamente al rival.
Los refuerzos dejaron destellos iniciales, pero se fueron diluyendo con el paso de los minutos. En el caso de Luis Fernando Muriel, quedó en evidencia la falta de ritmo competitivo, algo comprensible por la escasez de minutos recientes, pero que obligará a un proceso de adaptación progresivo.
El partido cerró con más expulsiones. Junior Hernández vio la tarjeta roja al minuto 74 tras revisión del VAR, y al 84 fue expulsado Luis ‘el Chino’ Sandoval, fiel a su historial de polémicas dentro del campo.
La derrota deja sensaciones inquietantes en la hinchada, no solo por el resultado, sino por las formas. El Junior mostró carencias futbolísticas y anímicas que generan preocupación de cara al partido de vuelta de la Superliga, programado para el miércoles 21 de enero en el estadio El Campín, donde el margen de error será mínimo.


