La intermediación que cobran las EPS por manejar los recursos públicos, usarlos, congelarlos y en ocasiones desaoarecerlos, tienen con los pelos de punta a empresarios del sector, incluso a varios sectores políticos que corren el riesgo de perder ese lucrativo negocio si se aprueba la Reforma a la Salud. Según la iniciativa del Gobierno, la intermediación se acaba y los giros serán directos a los prestadores públicos y privados. El billete no es nada despreciable porque los porcentajes oscilan entre el 8 y 10%. Es decir, el Estado se puede ahorrar un plata importante sin necesidad de pasar por manos que no generan confianza.

