Alfredo Marino, un barranquillero de nacimiento y corazón cumplirá 86 años en junio próximo, pero eso no le quita para destacarse como uno de los hombres con una memoria prodigiosa, que le permite ser un excelente conversador.
Con Marino se puede hablar sobre la vieja Barranquilla por horas pues mantiene una memoria intacta sobre sus personajes, sus edificios más emblemáticos, sus calles y por supuesto su comercio y su industria.
Uno de los recuerdos más claros que tiene es el de Almacenes Ley. “Antes de que estuviera el almacén Ley de la calle 72 con carrera 46 había un restaurante especializado en comidas chinas. Era una casa inmensa de tipo campesina, con unos bonitos jardines donde se reunían los guitarristas para poner sus serenatas. Era el restaurante Shop Suey. El Ley que se instaló allí fue sucursal del que se encontraba en la Calle San Juan con Progreso y la Paz”.
El hombre, que fue consultado como excusa porque el próximo 7 de abril, Barranquilla está de cumpleaños, dijo que también en esos años donde permaneció el Almacén Ley en la calle 72, eran famosas las promociones y los descuentos. “Las promociones se llamaban Don Julio porque la realizaban en el mes del mismo nombre y el almacén se llamaba Ley porque se creó con las iniciales de su dueño Luis Eduardo Yepes”, indicó.
También recordó que Almacenes Ley fue una cadena de almacenes colombiana fundada en Barranquilla en 1922 que se dedicaba al comercio de productos para el hogar. La empresa cerró al ser absorbida por Almacenes Éxito en 2012.
Una edificación muy recordada por Alfredo Marino fue La Checa, donde actualmente queda la sede del Banco de La República. “La Checa tenía muchos atractivos. Comenzó como Jardín Águila. Era una casa de dos pisos muy bonita. Allí se realizaban bingos diariamente. Luego lo tumbaron y construyeron La Checa. Se llamaba así porque era una heladería circular y su techo tenía la forma de una checa de las botellas de las cervezas. Era un sitio de reunión y encuentro de parejas, novios y amigos para conversar. Transporte Brasilia estuvo instalada allí”, relató.
Agregó que “La Checa era un lugar reconocido y de gran afluencia por los barranquilleros en los años 1983. Estaba ubicado en la intercesión de la Avenida Murillo con Avenida Olaya Herrera y era famoso porque su cubierta evocaba la forma de una tapita de gaseosa o como decimos en el Caribe, de una checa. Fue demolido para construir lo que es hoy el edificio del Banco de la República en Barranquilla”.
Otro sitio que recuerda es el Merendero. “Nace porque el señor Luis Díaz montó un bar que se llamaba Donde Canta la Rana, ubicado frente a la Universidad del Atlántico, sede centro, donde actualmente queda el Parque Central, y en compañía del señor Medina pusieron El Merendero de la Calle 70 con la Carrera 43. Y ahí sigue quedando. En ese sector montaban la caseta de carnaval La Tremenda”, señaló.
Uno de los personajes famosos de Barranquilla que recuerda Alfredo Marino era el ‘Negro Adán’, quien se instaló como vendedor de chicharrón en el barrio Chiquinquirá. “El ‘Negro Adán’ se instaló en la calle 44 entre carreras 30 y 32. Era cartagenero, alto, grueso y con una voz estruendosa. Se hizo famoso por los chicharrones que vendía pues todos los que terminaban de tomar trago se iba a su puesto a comer. Sus chicharrones no tenían ningún mérito en especial, sino que se destacaba por la manera como atendía el público y a sus amigos, lo que hacía agradable el momento allí. Gustavo Castillo García, locutor famoso de Barranquilla, no fallaba ningún fin de semana”, explicó.
Por último, no podía dejar de mencionar al hotel El Prado, cuya construcción comenzó en 1927 y terminó en 1930. “Era una finca bellísima de la familia Obregón. Lo inauguraron en 1934. Es un hotel histórico que forma parte del patrimonio nacional de Colombia y es catalogado como un monumento del patrimonio arquitectónico y cultural del país”, dijo.
“Se le considera el primer hotel turístico de América Latina, y su construcción estuvo a cargo de las familias Obregón y Parrish, conjuntamente con el arquitecto estadounidense Burdette Higgins”, señaló.
Indicó que, según varios artículos periodísticos, el hotel fue el primero en incluir baños en todas sus habitaciones y ofrecer una piscina semiolímpica.
El arquitecto estadounidense Burdette Higgins diseñó el hotel con una arquitectura neoclásica, con amplias zonas y jardines.


