En una carta abierta que el presidente de la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo, Amci, Camilo Ernesto Pizarro Gómez, le dirigió al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, cuestionó lo señalado por el jefe de la cartera de Salud quien afirmó que “durante la pandemia del covid 19 se abrieron Unidades de Cuidado Intensivo en Colombia como abrir droguerías”.
“Es una afirmación que deja un sentimiento de tristeza, desconocimiento profundo en la labor realizada por todo el talento humano en salud que batalló contra ésta enfermedad, arriesgando su vida y una afrenta a tantos que fallecieron en esa heroica y desinteresada lucha sobre todo contra las terapias integrales, auxiliares de enfermería, enfermeras jefes, médicos generales, médicos especialistas y médicos intensivistas de cada una de las Unidades de Cuidados Intensivos tanto habilitadas como de las áreas de expansión”, le señaló el Presidente de Amci al Ministro de Salud.
Pizarro Gómez indicó que “cuando empezó la pandemia del Covid, Colombia contaba con 5 mil 348 camas de UCI habilitadas por la resolución 3100 de 2019 y con los picos de la pandemia y el plan de expansión generado se llegó a tener cerca de 13.000 camas de UCI, las cuales no se habilitaban según el decreto 538 del 2020 con el cual se suspendían los requisitos de habilitación en su momento y estaban sujetas a las autorizaciones conferidas por las entidades territoriales. Dicho plan de expansión fue asumido en buena parte por esfuerzos de las IPS de alta complejidad como parte de una respuesta adaptativa frente al panorama epidemiológico del momento”.
Y agregó que: “Decir hoy que murieron más pacientes en las Unidades de Cuidado Intensivo en las áreas de expansión creadas, es como decir que haber abierto más camas de cuidado intensivo fue una decisión irresponsable que acarreó más muertes durante la pandemia, lo cual es totalmente falso y existe evidencia que los países que no generaron dicha “respuesta adaptativa” tuvieron mayor mortalidad”.
Pizarro Gómez indica, de igual forma, que ante la emergencia sanitaria por la pandemia se presentó un enorme desequilibrio entre la oferta y la demanda de camas de UCI, es por esto que la Asociación Colombiana De Medicina Crítica y Cuidado Intensivo acompañó al Gobierno nacional y al Ministerio de Salud en su momento, desde su rol científico, gremial y ético, convocando a expertos en cuidado intensivo con quienes se generaron proyectos académicos y de entrenamientos que en ningún momento buscaban convertir en intensivistas a los que no lo fueran, pero sí de alguna manera permitían generar conocimientos y competencias necesarias para las actividades asistenciales que demandaba atender pacientes con Covid 19 y tratando en la mayoría de los casos de realizar la coordinación y dirección de esas Unidades de Cuidados Intensivos .
También señaló en la carta pública al Ministro de Salud que desde la mencionada asociación se habilitó una línea telefónica abierta donde se congregó a un grupo de intensivistas del país que hicieron turnos, prestando teleasistencia a los médicos que buscaban asesoría científica para orientar adecuadamente los tratamientos de los pacientes hospitalizados en las unidades.
“Tuvimos más de 20 cohortes del Curso COVID y más de 22.000 personas inscritas no sólo en Colombia sino también internacionales en la modalidad virtual donde asistieron a sesiones tanto sincrónicas como asincrónicas revisando contenidos con las últimas evidencias científicas del momento generados por los líderes de opinión de cuidado intensivo del país y aportamos con otras sociedades científicas a enfrentar bajo criterios de racionalidad y razonabilidad el desabastecimiento de medicamentos. Además, participamos en múltiples iniciativas y asesorías regionales con las gobernaciones a través de las secretarías de salud”.
Por último, señaló que: “En estos momentos en que se habla de primera línea, quiero precisarle que la verdadera primera línea fuimos nosotros los intensivistas, los urgenciólogos que cuando nadie salía a la calle, cuando nos subíamos a los ascensores y nuestros propios vecinos se bajaban porque supuestamente veníamos infectados del virus, traíamos a nuestras espaldas unas extensas jornadas de trabajo en las clínicas, en ocasiones de más de 48 horas consecutivas y nuestro reconocimiento fue decirnos héroes”.


