El proceso de designación del próximo rector de la Universidad del Atlántico para el periodo 2025-2029 ya despierta tensiones y cuestionamientos. Cuatro aspirantes al cargo —Norma Vera Salazar, Dalmiro García, Vera Blanco y Sandra Plata— radicaron una reclamación formal ante las autoridades académicas, exigiendo garantías de transparencia, justicia e igualdad de condiciones.
La iniciativa fue divulgada inicialmente por Norma Vera Salazar a través de sus redes sociales, donde señaló que la comunidad universitaria merece reglas claras y un proceso que esté libre de dudas. “El futuro de la universidad se construye con respeto, rigor y transparencia. Que este proceso sea un ejemplo de democracia universitaria y no de intereses politiqueros”, expresó la candidata, solicitando además vigilancia especial por parte del Ministerio de Educación, la Procuraduría General de la Nación y el propio Gobierno Nacional.
En el mismo sentido, Dalmiro García, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos y también aspirante al cargo, manifestó que la Oficina de Inspección y Vigilancia del Ministerio de Educación, junto a la Procuraduría y la Secretaría de Transparencia de la Presidencia, deben acompañar el proceso de verificación de las hojas de vida de quienes se inscribieron como candidatos. El arquitecto recalcó que la revisión rigurosa de los requisitos es fundamental para dar legitimidad a la elección.
Los firmantes de la reclamación enviaron un documento en el que se recogen ocho solicitudes concretas dirigidas a garantizar mayor transparencia en el proceso, desde el acceso a la información hasta la exclusión de quienes no cumplan con las exigencias establecidas en la convocatoria. Con esto, buscan que la elección del nuevo rector no se vea empañada por intereses ajenos a la academia.
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La reclamación marca un nuevo capítulo en la historia reciente de la Universidad del Atlántico, una institución que en repetidas ocasiones ha tenido procesos de elección de rector cuestionados por la falta de confianza de la comunidad universitaria. En esta ocasión, los aspirantes piden que se sienten precedentes de rigor y respeto institucional, de modo que el proceso pueda convertirse en un ejemplo de democracia universitaria para toda la región.


