En una nueva entrega del programa “Barranquilla Cómo Vamos”, la directora Lucía Avendaño presentó un análisis de los principales indicadores de educación en la ciudad. El informe reveló una serie de contrastes: mientras la deserción escolar muestra señales de mejora, la matrícula total en los distintos niveles de enseñanza experimenta una preocupante caída.
Según el balance, entre 2022 y 2024 se registró una disminución superior a los 9.000 estudiantes matriculados. Desde 2020 la cobertura escolar, tanto neta como bruta, ha venido descendiendo de manera sostenida, reflejando un retroceso en el acceso a la educación en la capital del Atlántico.
Por otro lado, se observa una reducción en la deserción en el sector oficial. La tasa intraanual cayó a 1,65 % en 2024, frente al 1,87 % registrado en 2023, lo que muestra un avance en la permanencia de los alumnos en el sistema. No obstante, con los datos disponibles hasta 2023, la reprobación general aumentó, particularmente en el nivel de secundaria, un punto que preocupa a los expertos.
Un aspecto positivo está en el tránsito hacia la educación superior. En 2024, 57 de cada 100 jóvenes que culminaron la media lograron matricularse en programas de educación superior durante el año siguiente. Esta cifra refleja un desempeño alentador frente a la continuidad en los procesos formativos.
El informe también abordó las brechas de calidad educativa. Entre 2021 y 2024, la diferencia entre los puntajes promedio de instituciones oficiales y no oficiales se ha mantenido en niveles cercanos a los 29,2 puntos, aunque Barranquilla conserva resultados por encima del promedio nacional.
Finalmente, se destacó que en 2024 el 16,2 % de las instituciones de la ciudad obtuvieron la clasificación A+ en las pruebas Saber 11, lo que demuestra que, pese a los retos en cobertura y reprobación, existen planteles que alcanzan niveles de excelencia académica en medio del panorama educativo local.


