- Cuento metafórico –
La Vida es un Carnaval, como lo cantaba Celia Cruz y creo que es verdad. Es que en el transcurso de mi larga vida he podido observar, que mucha gente se disfraza normalmente de cualquier vaina para impresionar a los demás, o para sus objetivos personales alcanzar..
En ese sentido hay disfraces que divierten y que a muchos pueden agradar y otros que son grotescos y hasta terroríficos, que tanto a niños como a los adultos pueden asustar.
Ahora se acerca el carnaval de la política, por lo que ya se notan a muchos hacedores de éstas fiestas fanfarroneando y pensando de qué se irán a disfrazar o más bien trabajando en cómo desfilarán, para conseguir admiradores y ganarse un congo que tendrá un valor atractivo para lucirse entre los demás.
Como siempre, habrán disfraces de alta gama y que en carrozas bien decoradas en los mejores desfiles se observarán y otros de baja gama que con telas de fique y plumas de gallinas se alcanzan adornar y que por una miserable propina debido a sus ridiculizantes gracias por las esquinas, son los que por ser mayoría le facilitan el paisaje carnestoléndico electoral a los de arriba para que puedan brillar.
En ese propósito, de otro tema musical de un popular cantante regional conocido como “La Rama de Tamarindo” se me ocurre parodiar, pensando en los que en el próximo carnaval de elección presidencial se quieren disfrazar, algunos aspirando a cargos claves en la administracion nacional o regional y otros que como ignorantes serviles elaboran los disfraces y participan en las comparsas de quienes por el congo principal quieren aspirar.
El Carnaval de la Política en Colombia hoy en día, podría ser reconocido por el mismo pueblo como “Obra Maestra del Patrimonio oral e intangible de la Corrupción y deshonestidad”, rayando en la vulgaridad; porque cada vez se destaca más por las actitudes tramoyeras con que sus protagonistas desfilan durante cuatro años en las comparsas del chanchullo y la maldad, mostrando cínicamente y hasta sin máscaras lo que atrevidamente y sin vergüenza son capaces de realizar.
Estamos en pleno precarnaval electoral y ya se observan fiestas de celebraciones previas por las esquinas, en las cantinas y hasta en prisiones de carácter intramural por parte de los que apoyan algún candidato presidencial.
Aunque algunos por su apariencia personal no necesitan máscaras para su disfraz, otros como en la popular canción, así mismo se habrán de preguntar y al mismo tiempo dudosamente contestar:
🎶 “¿De qué me disfrazaré?… ¿de qué me disfrazaré?”
De marimondá?……….. yo no sé
De indio Caucano?……. yo no sé
De Guerrillero?………….. yo no sé
Gorila hambriento?……. yo no sé
De carroñero?…………… yo no sé
De delincuente?………… yo no sé
De Traquetero?…………. yo no sé
De Pandillero?…………… yo no sé
De Periquero?……………. yo no sé
De Parrillero?……………. yo no sé
De Palomita?……………. yo no sé
De Mariquita?…………… yo no sé
De Marimacho?………… yo no sé
De Iguana macho?……. yo no sé
De Petrolero?……………. yo no sé
De Periodista?………….. yo no sé
De Bodeguero?…………. yo no sé
De Carbonero?………….. yo no sé
De Socialista?…………… yo no sé
De Comunista?…………. yo no sé
De Progresista?………… yo no sé
De Frankenstein?………. yo no sé
Capitalista?………………. yo no sé
Profesor Rui Rua?……… yo no sé
De Economista?………… yo no sé
De Tigre Bravo?…………. yo no sé
Al final, el pueblo como jurado y de “barriga ’e trapo” disfrazado a todos sorprenderá, guardando en su vientre el voto que en las elecciones decidirá, quién se ganará el congo de oro que le permitirá sentarse en la silla presidencial, para reemplazar al Joselito que pasó el tiempo en vanidades y embriagado de placeres gastando el dinero presupuestal, y que luego aparentemente sin pena ni gloria, el martes de Carnaval morirá, sin hacer al país realmente progresar.
Mientras tanto los aspirantes al congo grande acompañados por sus seguidores con “rabo de paja”, se la pasan tirándose vainas detrás de los escarabajos como cantara el Joe Arroyo en su tema “Las cajas”:
🎵 “Tú me tiras a mí las cajas… yo te tiro los cajones”
Ahora se espera que el próximo presidente no sea una Reina o Rey Momo tirando para otro lado y más bien sea otro Joselito Carnaval mejor educado que no la termine de embarrar; quien con coraje y determinación sea capaz de poner en orden las cajas y los cajones -con suficientes cojones-, pero en su respectivo lugar.
Por
José R. Múnera N.


