La iniciativa del Gobierno de Abelardo De la Espriella recibió 95 votos a favor y 10 en contra en la Cámara de Representantes, mientras que en el Senado obtuvo 57 votos positivos y 24 negativos. El proyecto establece un nuevo marco jurídico para el sometimiento de estructuras criminales a la justicia y deja atrás el modelo de Paz Total.
El Congreso de la República aprobó la Ley de Sometimiento promovida por el Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella, luego de una extensa jornada de discusiones que se prolongó hasta la madrugada de este miércoles 4 de noviembre.
La iniciativa consiguió el respaldo de las dos cámaras legislativas. En el Senado obtuvo 57 votos a favor y 24 en contra, mientras que en la Cámara de Representantes fue aprobada con 95 votos positivos y 10 negativos. Al respaldar ambas corporaciones el mismo articulado, el proyecto terminó su trámite legislativo sin necesidad de una comisión de conciliación y quedó pendiente de sanción presidencial.
La nueva normativa busca establecer un mecanismo jurídico para que integrantes de organizaciones armadas ilegales y estructuras criminales puedan someterse a la justicia a cambio de beneficios penales, siempre que cumplan una serie de compromisos relacionados con el desmantelamiento de sus organizaciones y la reparación a las víctimas.
¿Qué contempla la Ley de Sometimiento?
Uno de los puntos centrales del proyecto es la posibilidad de acceder a rebajas de hasta el 50 % de las penas para los integrantes de base de las organizaciones criminales. Para los cabecillas y quienes ejerzan funciones de mando, la reducción podrá llegar hasta el 30 %, con una condena mínima de diez años de prisión.
Estos beneficios estarán condicionados al cumplimiento de diferentes obligaciones, entre ellas la entrega de armas y bienes, el suministro de información sobre las estructuras criminales, sus redes de financiación y sus actividades ilegales, así como la colaboración con las autoridades para esclarecer hechos delictivos.
El articulado también establece restricciones para quienes hayan participado en el reclutamiento de menores de edad, quienes quedarán excluidos de este tratamiento penal diferenciado.
Otro de los aspectos de la iniciativa es que no contempla suspensiones de órdenes de captura ni de extradición, por lo que los integrantes de las estructuras que se acojan al mecanismo deberán responder ante la justicia bajo las condiciones establecidas en la ley.
El fin de la Paz Total
La aprobación de la iniciativa representa un cambio en la política del Gobierno frente a las organizaciones armadas ilegales. A diferencia del modelo de Paz Total impulsado durante la administración de Gustavo Petro, el nuevo mecanismo no contempla negociaciones políticas con estas estructuras, sino procesos de sometimiento a la justicia.
El Gobierno ha defendido la propuesta como una herramienta para recuperar el control territorial y debilitar las economías ilegales, mientras que sectores de oposición han cuestionado los beneficios judiciales que podrían recibir integrantes de organizaciones vinculadas al narcotráfico y otras actividades criminales.
Durante el trámite legislativo, el expresidente Gustavo Petro también manifestó reparos frente al proyecto y advirtió sobre los posibles beneficios para testaferros y financiadores del narcotráfico.
¿Qué sigue después de la aprobación?
Tras superar el trámite en Senado y Cámara, el proyecto quedó a la espera de la sanción presidencial para convertirse formalmente en ley de la República.
La aprobación se produjo en medio de la urgencia del calendario legislativo, debido a que este 4 de noviembre vence la vigencia de la Ley 418 de 1997, que establece disposiciones relacionadas con el orden público y los instrumentos del Estado para atender los conflictos armados.
El presidente Abelardo De la Espriella celebró la decisión del Congreso y agradeció al ministro de Justicia, Iván Cancino, y a los legisladores que respaldaron la iniciativa. A través de sus redes sociales, el mandatario aseguró que con esta aprobación se fortalece la justicia y la seguridad del país.


