El segundo desplome de Jamal Musiala en menos de cinco días volvió a poner sobre la mesa una de las escenas que más alarma genera en el fútbol: un jugador que, en medio de un partido, cae al césped sin que inicialmente se conozca qué está ocurriendo.
El futbolista del Bayern Múnich se desvaneció recientemente durante el amistoso ante el Heidenheim, apenas unos minutos después de ingresar al campo. Días antes había protagonizado un episodio similar frente al RB Leipzig. Después del segundo incidente, Musiala explicó que padece una disfunción neurológica que provoca episodios breves de ausencia y aseguró que está recibiendo tratamiento especializado. El jugador afirmó que la condición es tratable y que no representa un riesgo mayor para su salud.
Pero Musiala no es el primer futbolista que ha generado preocupación al desplomarse durante un encuentro. A lo largo de los años, varios casos han tenido causas muy diferentes: desde desmayos asociados a condiciones conocidas hasta paros cardíacos que terminaron con la vida de algunos jugadores o dejaron consecuencias permanentes.
Jamal Musiala
El actual jugador del Bayern Múnich protagonizó dos episodios recientes durante la pretemporada. Primero ocurrió ante el RB Leipzig y, pocos días después, volvió a desplomarse frente al Heidenheim. En el primer caso, el club había relacionado inicialmente el episodio con las altas temperaturas, pero tras el segundo incidente el propio Musiala reveló que los médicos le diagnosticaron episodios neurológicos breves de ausencia.
El futbolista alemán aseguró que está bajo atención médica especializada y que pretende continuar con su vida y su carrera deportiva.
Christian Eriksen
El caso de Christian Eriksen es uno de los más recordados de los últimos años. En 2021, durante el partido entre Dinamarca y Finlandia por la Eurocopa, el mediocampista sufrió un paro cardíaco y cayó inconsciente sobre el terreno de juego. Los médicos tuvieron que realizarle reanimación cardiopulmonar y utilizar un desfibrilador para recuperar su ritmo cardíaco.
Eriksen posteriormente recibió un desfibrilador cardioversor implantable (ICD) y pudo regresar al fútbol profesional. Sin embargo, en junio de 2026 volvió a desplomarse durante un amistoso de Dinamarca contra Ucrania. En aquella ocasión recuperó rápidamente la consciencia, pudo caminar hasta la ambulancia y los médicos informaron que se encontraba estable.
Fabrice Muamba
En marzo de 2012, Fabrice Muamba se desplomó durante el partido de la FA Cup entre Bolton Wanderers y Tottenham Hotspur, disputado en White Hart Lane.
El futbolista sufrió un paro cardíaco y permaneció sin actividad cardíaca durante un periodo extraordinariamente prolongado, mientras los médicos intentaban reanimarlo en el terreno de juego y durante su traslado al hospital. Muamba logró sobrevivir, pero posteriormente tuvo que retirarse del fútbol profesional por recomendación médica.
Bafétimbi Gomis
El caso del delantero francés es diferente. Gomis protagonizó varios desmayos durante su carrera, entre ellos uno cuando jugaba para el Swansea City contra el Tottenham y otro durante un partido del Galatasaray.
En su caso sí existía un diagnóstico: sufría síncope vasovagal, una condición que puede provocar una caída repentina de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, generando pérdida temporal del conocimiento. En 2009 había sido diagnosticado después de varios episodios mientras estaba vinculado a la selección francesa. Incluso después de uno de sus desplomes, los médicos determinaron que podía continuar jugando.
Abdelhak Nouri
El joven talento del Ajax sufrió uno de los episodios más dramáticos. El 8 de julio de 2017, durante un partido amistoso de pretemporada contra el Werder Bremen en Austria, Nouri se desplomó sobre el terreno de juego.
Los médicos determinaron que había sufrido una arritmia cardíaca y lograron reanimarlo antes de trasladarlo en helicóptero a un hospital. Sin embargo, la falta de oxígeno provocó un daño cerebral severo y permanente que terminó con su carrera como futbolista. Años después, Ajax reconoció que la atención médica recibida por Nouri sobre el campo había sido inadecuada.
Marc-Vivien Foé
El futbolista camerunés murió durante la Copa Confederaciones de 2003. Foé se desplomó en el minuto 72 de la semifinal entre Camerún y Colombia, disputada en Lyon, Francia.
Los servicios médicos intentaron reanimarlo durante varios minutos, pero no pudieron salvarle la vida. Una segunda autopsia determinó que padecía una miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad hereditaria del corazón que puede aumentar el riesgo de muerte súbita durante el ejercicio intenso.
Antonio Puerta
El jugador del Sevilla protagonizó una situación especialmente preocupante en agosto de 2007. Durante un partido de LaLiga contra el Getafe, Puerta perdió el conocimiento en el terreno de juego. Logró recuperarse inicialmente y caminó hacia los vestuarios, pero volvió a desplomarse allí.
Los médicos tuvieron que reanimarlo nuevamente y fue trasladado al hospital. Puerta sufrió varios paros cardíacos y falleció tres días después. Los especialistas determinaron que padecía una enfermedad cardíaca hereditaria conocida como miocardiopatía arritmogénica, que provocó los episodios cardíacos y el posterior fallo multiorgánico.
Miklós Fehér
En enero de 2004, el delantero húngaro del Benfica se desplomó durante un partido de la liga portuguesa contra el Vitória de Guimarães.
Fehér había ingresado como suplente y, en los minutos finales, recibió una tarjeta amarilla. Poco después se llevó las manos a las rodillas y cayó hacia atrás. Los médicos intentaron reanimarlo en el campo y posteriormente fue trasladado a un hospital, pero murió horas después.
La autopsia determinó que la causa de su muerte fue una arritmia cardíaca provocada por una miocardiopatía hipertrófica. Los análisis descartaron alcohol, drogas, sustancias dopantes o esteroides anabólicos.
Los casos son distintos entre sí y no todos los desplomes de un futbolista tienen necesariamente un origen cardíaco. Sin embargo, episodios como los de Musiala, Eriksen, Muamba, Nouri, Foé, Puerta y Fehér recuerdan que una caída repentina sobre el terreno de juego puede responder a circunstancias médicas muy diferentes y que, en situaciones de emergencia, la atención inmediata puede marcar la diferencia.
En el caso de Musiala, la situación conocida hasta ahora es diferente a algunos de los episodios más trágicos de esta lista: el propio jugador ha señalado que sufre una condición neurológica tratable y que permanece bajo seguimiento especializado. Su deseo, según explicó, es continuar adelante con su recuperación y con su carrera futbolística.


