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Educación superior en arquitectura y urbanismo en Colombia: hacia la formación de profesionales integrales y la visibilidad científica y social

RedacciónPor: Redacción
7 septiembre, 2026
Educación superior en arquitectura y urbanismo en Colombia: hacia la formación de profesionales integrales y la visibilidad científica y social

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Arquitecto. DALMIRO GARCÍA ESTRADA

PhD. Sostenibilidad y Regeneración Urbana

Un buen punto de partida para las facultades y escuelas de arquitectura en Colombia, así como para los programas técnicos y tecnológicos relacionados con la construcción, el urbanismo y el paisajismo, es reconocer su papel crucial en visibilizar e integrar las nuevas tecnologías aplicadas en estos campos. Pero no solo eso: también deben afrontar de manera decidida los desafíos contemporáneos más urgentes. En este sentido, resulta fundamental que las facultades orienten sus currículos y proyectos hacia la adaptación al cambio climático, la transición energética y el ahorro de energía, así como hacia la búsqueda de alternativas sostenibles en la construcción.

Por otro lado, es imprescindible que aborden el tema de los asentamientos informales y la autoconstrucción, entendiendo la urgencia de ofrecer a las personas opciones seguras y dignas para habitar, aun cuando se encuentren en situaciones de vulnerabilidad o sin los recursos necesarios. Establecer estrategias académicas que fomenten soluciones humanitarias e innovadoras para estas realidades es clave para que la arquitectura en Colombia avance con responsabilidad social.

A partir de lo que hemos mencionado, es esencial que los planes de estudio de las facultades de arquitectura y urbanismo, así como los programas de construcción y tecnología en Colombia y América Latina, se estructuren de manera integral y multidisciplinaria. No basta con enfocarse únicamente en la resolución de problemáticas urbanas o constructivas en zonas densamente pobladas; también es crucial prestar atención a las áreas rurales, donde los asentamientos humanos también necesitan mejoras, como la adecuación de espacios habitables y la construcción de infraestructuras educativas y de salud que reduzcan las brechas de acceso a servicios básicos.

Las escuelas de arquitectura en Colombia deberían promover un aprendizaje que no solo capacite a los estudiantes en el dominio de herramientas o softwares como Revit, AutoCAD o Lumion, sino que los prepare como profesionales capaces de integrar en sus proyectos aspectos como el diseño bioclimático, la programación de obra, la gestión de presupuestos y la aplicación de tecnologías para la creación de edificios inteligentes. Desde esta perspectiva, estas materias no deberían ser vistas solo como electivas o complementos opcionales, sino que tendrían que formar parte esencial de los currículos, asegurando que cada estudiante de arquitectura salga con una formación integral que responda a las necesidades tanto urbanas como rurales de nuestra sociedad.

Otro componente clave en las escuelas y facultades de arquitectura es la cualificación docente. No basta con que los profesores cuenten con maestrías o doctorados —que sin duda enriquecen la formación académica—; también es fundamental reconocer el valor de la experiencia profesional. Profesionales con larga trayectoria en el sector de la construcción, en el diseño, en la gestión pública o en la planificación urbana pueden aportar enormemente, aun cuando no tengan títulos de posgrado. Así que es crucial darles un espacio en la docencia.

Por otra parte, es vital que estos docentes integren a los estudiantes en grupos de investigación, enfocados en el desarrollo humano, la transformación de hábitats y la conservación del patrimonio cultural y arquitectónico. De esta manera, los estudiantes no solo aprenderán teoría, sino que también participarán activamente en proyectos que difundan el conocimiento en foros, seminarios y publicaciones científicas. En definitiva, se trata de enriquecer la enseñanza desde la práctica y la investigación, dando visibilidad a todo ese conocimiento mediante la publicación de artículos científicos.

La publicación de artículos científicos es crucial porque permite que los resultados de las investigaciones de los estudiantes no se queden solo en el ámbito académico local, sino que se difundan y ganen visibilidad a nivel internacional. Esto no solo enriquece el perfil académico de los estudiantes, sino que también aporta al prestigio de las facultades y programas académicos. Además, promover la formulación de tesis y proyectos de investigación que culminen en publicaciones en revistas indexadas como Scopus o Web of Science asegura que estos trabajos tengan un impacto real, llegando a una audiencia más amplia y contribuyendo al conocimiento global tanto en español como en inglés.

Por otro lado, Las facultades de arquitectura en Colombia no deberían limitarse únicamente a la formación académica de sus estudiantes, sino que pueden y deben convertirse en actores estratégicos dentro de los procesos de ordenamiento territorial de municipios y ciudades. En ellas se concentra un capital invaluable de conocimiento, talento y experiencia que puede aportar significativamente a la consolidación y formulación de los POT, EOT y PBOT, instrumentos esenciales para la planificación del territorio. Su participación permitiría enriquecer estos planes con perspectivas académicas actualizadas y con propuestas innovadoras que integren la regulación normativa, el paisajismo, la conservación patrimonial, el buen uso de los espacios públicos, el aprovechamiento de las potencialidades comerciales y socioculturales, así como la preservación de los ecosistemas y el equilibrio ecológico.

Resulta fundamental que las facultades establezcan convenios con las entidades territoriales, de manera que puedan ser partícipes activos en la formulación de proyecctos. Estos convenios no solo fortalecerían la relación entre academia y Estado, sino que también garantizarían que las decisiones sobre el territorio se nutran de conocimientos técnicos y científicos, evitando que se reduzcan a simples intereses políticos o económicos. Además, las facultades podrían aportar estrategias para el fortalecimiento de las centralidades urbanas y rurales, promoviendo un desarrollo equilibrado que atienda tanto las necesidades de las grandes ciudades como las de los pequeños municipios.

En este componente de ordenamiento territorial y desarrollo urbano sostenible, la vinculación de las escuelas de arquitectura con el sector privado abre un camino hacia la creación de enlaces de desarrollo territorial basados en buenas prácticas sostenibles en la construcción. La academia puede convertirse en un puente que fomente nuevos esquemas de planeación urbana y resiliencia, aportando metodologías de diseño bioclimático, gestión eficiente de recursos y estrategias de adaptación frente al cambio climático. Este tipo de colaboración permitiría que las ciudades colombianas avancen hacia modelos más sostenibles, inclusivos y resilientes, en los que la arquitectura no sea solo un ejercicio estético, sino una herramienta de transformación social y ambiental.

Finalmente, la participación activa de las facultades en estos procesos contribuiría a formar profesionales con una visión integral del territorio, conscientes de su papel como agentes de cambio. No se trata únicamente de diseñar edificios o espacios, sino de comprender el territorio como un sistema complejo donde confluyen dinámicas sociales, económicas, culturales y ambientales. De esta manera, las escuelas de arquitectura en Colombia podrían consolidarse como verdaderos laboratorios de innovación territorial, capaces de generar propuestas que respondan a los desafíos contemporáneos y que impulsen un desarrollo urbano y rural más justo, sostenible y equilibrado.

Sumado a lo anterior, la combinación de una sólida formación académica, la experiencia profesional de los docentes, y la difusión de investigaciones en revistas de prestigio, permite que los estudiantes de arquitectura no solo se formen con amplitud, sino que también contribuyan al avance de la disciplina a nivel global. Es decir, esto contribuye a formar profesionales integrales que están preparados para transformar la sociedad con sus conocimientos.

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