El dirigente político advirtió sobre los riesgos que enfrenta el sistema eléctrico colombiano y cuestionó la situación del servicio en la región Caribe. La intervención de Air-e, las altas tarifas, el abastecimiento de gas y la preparación ante el fenómeno de El Niño están entre los principales desafíos del sector.
La crisis energética que enfrenta Colombia vuelve a poner en el centro del debate la capacidad del país para garantizar un servicio de energía confiable, con tarifas asequibles y condiciones que permitan la competitividad de las empresas. Para el Caribe colombiano, donde persisten dificultades asociadas al costo del servicio y a la prestación por parte de los operadores, el panorama representa uno de los principales retos económicos y sociales de la región.
En entrevista, José David Name se refirió a las dificultades que atraviesa el sector energético y a la necesidad de adoptar medidas que permitan superar los problemas estructurales que afectan tanto al sistema nacional como a los usuarios de la Costa Caribe.
Uno de los puntos centrales de la discusión es la situación de Air-e, empresa intervenida por el Gobierno nacional y responsable de la prestación del servicio en Atlántico, Magdalena y La Guajira. El futuro de la compañía representa una preocupación para millones de usuarios, en medio de los cuestionamientos sobre su sostenibilidad financiera y la calidad del servicio.
Sobre este panorama, Name ha planteado públicamente la necesidad de evaluar la liquidación de Air-e y ha solicitado que se investiguen presuntas irregularidades relacionadas con la intervención. En julio de 2026, el dirigente también propuso que el próximo Gobierno declarara una emergencia económica para el sector eléctrico, con el propósito de enfrentar los riesgos asociados al fenómeno de El Niño.
Las tarifas, otro frente de preocupación
El costo de la energía continúa siendo una de las principales inquietudes de los hogares y del sector productivo del Caribe. Las facturas elevadas afectan el ingreso disponible de las familias y aumentan los costos operativos de los negocios, lo que repercute en la competitividad regional.
La discusión sobre las tarifas también exige revisar los componentes de la fórmula de cobro, las pérdidas reconocidas dentro del sistema y las condiciones particulares de la prestación del servicio en la región. En octubre de 2026, el Consejo de Estado ordenó al Ministerio de Minas y Energía y a la Comisión de Regulación de Energía y Gas culminar el ajuste de las fórmulas tarifarias aplicables al Caribe.
El riesgo para el abastecimiento nacional
A los problemas regionales se suman las advertencias sobre la disponibilidad de energía para atender la demanda colombiana. El crecimiento del consumo, los retrasos en proyectos de transmisión y las dificultades para ampliar la oferta energética han encendido las alertas frente a la seguridad del sistema.
El abastecimiento de gas natural constituye otro factor determinante. La disponibilidad de este combustible incide en la generación térmica, fundamental para respaldar el suministro eléctrico durante periodos de bajos aportes hídricos. Por eso, la discusión sobre la exploración, la producción nacional y las alternativas de suministro se ha convertido en una prioridad para el sector.
El escenario también está condicionado por el fenómeno de El Niño, que puede reducir las lluvias y los niveles de los embalses, aumentando la presión sobre las plantas térmicas y el conjunto del sistema eléctrico. Las autoridades deberán anticiparse a estos riesgos mediante medidas de respaldo y una planificación que evite trasladar las consecuencias de una eventual escasez a los usuarios.
El Caribe necesita decisiones estructurales
La situación energética de la región no puede entenderse únicamente como un problema de facturación. La sostenibilidad financiera de los operadores, la infraestructura eléctrica, las inversiones pendientes y la capacidad institucional para garantizar un servicio continuo hacen parte de una discusión más amplia sobre el desarrollo regional.
Para el Caribe, superar esta crisis resulta determinante para mejorar las condiciones de vida de los hogares y ofrecer mayores garantías a las empresas que generan empleo. Las decisiones que se adopten en materia de regulación, generación, transmisión y distribución tendrán efectos directos sobre la competitividad de los departamentos de la región.
En este contexto, el debate planteado por José David Name se suma a los llamados para que el país pase de los diagnósticos a las soluciones concretas. El desafío será establecer medidas sostenibles, con responsabilidades definidas y resultados verificables, que permitan atender la coyuntura sin perder de vista las reformas que necesita el sistema energético colombiano.


