La Ruta Macondo, con sus 54 puntos turísticos llegará a Barranquilla de la mano de la Fundación Nieto Arteta con la veeduría de la Fundación Gabo.
Así lo informó la periodista María del Pilar Rodríguez, una de las mujeres más cercanas a la obra del Nobel de Literatura quien indicó que: “Con la Fundación Gabo estamos mirando la posibilidad de que esta se convierta en la veedora de la ruta Macondo- Colombia. En Barranquilla comenzaremos en enero a formar la primera generación de guías turísticos con la fundación Nieto Arteta ya que en la capital del Atlántico hay 54 puntos turísticos relacionados con la vida y obra de Gabo mientras la ruta Cervantes de Alcalá de Henares tiene solo nueve puntos y han facturado unas cifras en turismo que nosotros no hemos visto ni en sueños”.
Agregó que: “La Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta ha iniciado el trabajo de escoger los guías turísticos para la ruta mencionada y mi labor será formar esos guías que estarán en los 54 puntos donde Gabo hizo presencia desde lo personal hasta lo artístico”.
Señaló, de otra parte, que la Fundación para las Letras Mexicanas, que tiene a su cargo la propiedad la Casa de La Loma, donde se escribió Cien Años de Soledad, ha venido realizando una serie de encuentros con escritores, conversando lo que representó el libro mencionado y el Nobel.
“México fue la segunda patria del Nobel Gabriel García Márquez y por eso allí es donde se está realizando toda una agenda de actividades culturales que tienen que ver con la vida y obra del Maestro Gabo”, señaló María del Pilar Rodríguez.
Con respecto a su conexión con el Premio, la periodista recordó que cuando estaba estudiando Comunicación Social en la Universidad Autónoma del Caribe, los profesores tenían cierta obsesión por poner a leer a sus alumnos las obras de Gabo y ella se reveló. “Yo decía que un periodista objetivo no se podía formar solamente leyendo a Gabriel García Márquez y desarrollé un decálogo por qué no leerlo, pero la historia me llevó a donde su hermano Jaime García Márquez, a quien le presenté mi decálogo y ahí empezó un diálogo bellísimo porque no sabía que a Gabo le encantaba que lo contradijeran”, dijo.


