El consumo de licor adulterado dejó a Barranquilla sumida en el dolor y obligó a las autoridades a redoblar medidas de control. Once personas han perdido la vida y otras permanecen bajo atención médica luego de ingerir un trago con un alto nivel de metanol que se ofrecía en el sector de El Boliche por apenas 2.000 pesos.
De acuerdo con la Policía Metropolitana, la preparación de la bebida tenía lugar en una vivienda bajo la administración de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), institución encargada de custodiar bienes que fueron confiscados a organizaciones criminales.
Las investigaciones señalan que en ese lugar, Nicolás Manuel Medrano fabricaba y embotellaba el licor en recipientes plásticos para su posterior distribución en distintos barrios. Irónicamente, el propio Medrano, quien probó el producto antes de comercializarlo, fue la primera víctima fatal de esta cadena de envenenamiento.
El general Edwin Urrego, comandante de la Policía Metropolitana, detalló que durante un operativo en el barrio Las Nieves se incautaron 285 envases —algunos llenos y otros vacíos— junto a 180 estampillas, 120 tapas y 105 dosificadores. Todo el material tendría un valor estimado de 35 millones de pesos. “Este es el cuarto procedimiento realizado este año contra estas redes, que ya dejan 16 personas capturadas”, indicó el oficial.
Tras confirmarse que el predio donde se elaboraba la bebida pertenece a la SAE, la entidad envió una comisión de verificación con el fin de reforzar la vigilancia sobre el inmueble. Voceros internos aseguran que la dirección nacional sigue de cerca las indagaciones.
En la zona, varios residentes reconocieron que el consumo de licor artesanal era habitual. “Muchos vecinos fallecieron después de tomar esa bebida. Aquí se acostumbraba a preparar en tanques y compartir en la calle”, comentó Fabricio de la Hoz Ariza, quien conocía a varias de las víctimas.


