La Plaza de la Paz fue el escenario donde este sábado decenas de ciudadanos, autoridades y líderes políticos se dieron cita para participar en una Marcha de Silencio, una movilización simbólica en contra de la violencia que atraviesa el país, y en solidaridad con el precandidato presidencial Miguel Uribe, por el atentando sufrido el pasado sábado 7 de Junio en Bogotá.
La jornada, que concluyó con una emotiva misa en la Catedral Metropolitana María Reina, estuvo marcada por mensajes de unidad, reflexión y el llamado a construir un país desde el respeto y la democracia.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, hizo presencia en la movilización y manifestó para Extranoticias su rechazo a la violencia y lo que quiere para el departamento y el país : “Vamos a seguir construyendo desde nuestro gobierno un departamento que se consolide como el más productivo y avanzado, pero también a través de la paz y la tranquilidad que es la que tenemos que construir para rechazar la violencia”.
Por su parte, el presidente del Senado, Efraín Cepeda, expresó que “los buenos somos más y lo vamos a demostrar en el 2026”, en alusión a las próximas elecciones presidenciales y a la necesidad de recuperar el rumbo del país con líderes comprometidos.
El concejal conservador Juan José Vergara también se unió al llamado afirmando que “hay que hacer una política democrática, pero que también le toque el sentido a la gente. Debemos tener la oportunidad de construir un discurso sin odio”.
Desde la Cámara de Representantes, Armando Antonio Zabaraín acompañó la movilización, destacando que “el país necesita unos gobernantes serios, dedicados, que piensen en la democracia”, en clara referencia al proceso electoral que se avecina.
Durante la misa, se elevó una oración especial por la recuperación de Miguel Uribe, quien continúa hospitalizado tras el atentado que sufrió y cuya salud, según el último parte médico, sigue siendo delicada pero estable.

La marcha en Barranquilla se suma a otras expresiones de rechazo a la violencia registradas en distintas ciudades del país, donde la ciudadanía clama por un clima de respeto y paz en medio de la creciente tensión política y social.


