El Gobierno Nacional anunció que Natalia Irene Molina Posso será la nueva directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP), una decisión que marca una apuesta por la continuidad técnica dentro de la entidad. Su designación, confirmada tras la publicación de su hoja de vida en la página de aspirantes de la Presidencia, se da en medio de rumores que inicialmente apuntaban a una posible llegada de la ministra Susana Muhamad, posibilidad que finalmente no se concretó. Así lo informó W Radio, medio que dio a conocer en primicia la noticia.
Molina Posso no es ajena a los pasillos del DNP: desde agosto de 2024 se desempeña como subdirectora general de descentralización y desarrollo territorial, un cargo desde el que ha liderado iniciativas clave para la articulación de políticas públicas entre el nivel central y las regiones. Su formación académica es sólida: es politóloga, con una maestría en economía internacional y estudios de posgrado en política económica. En su trayectoria también figuran cargos en la Unidad del Servicio Público de Empleo y en la jefatura del despacho presidencial durante el gobierno de Carlos Ramón González, lo que demuestra su experiencia en diseño e implementación de políticas públicas.
Como nueva directora del DNP, Molina Posso asume una de las responsabilidades más estratégicas dentro del Ejecutivo: liderar la formulación del Plan Nacional de Desarrollo, orientar la inversión pública, evaluar el impacto de políticas gubernamentales y trazar el rumbo de la planificación económica y social del país. Además, deberá continuar con el fortalecimiento de los procesos de descentralización, la articulación con entes territoriales y el cumplimiento de metas asociadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El nombramiento de Natalia Irene Molina representa, más que un relevo, una continuidad técnica con visión regionalista dentro del Departamento Nacional de Planeación. Su experiencia y trayectoria dentro de la entidad pueden jugar a favor de una transición fluida y de un liderazgo con conocimiento profundo de los desafíos estructurales del país. La apuesta ahora es que su gestión logre traducirse en resultados tangibles para la planeación del desarrollo nacional.


