Lo que parece una estrategia para que las bolsas se vean más llenas, en realidad tiene un propósito importante. Ese “aire” es gas nitrógeno, que se utiliza para evitar que las papas se oxiden y pierdan su frescura. A diferencia del oxígeno, el nitrógeno no reacciona con los alimentos, lo que permite que las papas mantengan su textura crujiente y su sabor por más tiempo.
Además, el espacio en la bolsa funciona como un amortiguador que protege las papas de romperse o convertirse en migajas durante el transporte. Sin este colchón de gas, las bolsas podrían aplastarse fácilmente en el camino, especialmente al enfrentarse a cambios de presión o apilamientos.
Aunque puede parecer que estás recibiendo menos producto, las bolsas siempre contienen la cantidad exacta indicada en los gramos del empaque. Así que la próxima vez que abras una bolsa de papas, recuerda que ese espacio extra no es un truco, sino una forma de asegurarte un snack fresco, crujiente y en buen estado.


