El presidente Abelardo De la Espriella designó a la exfiscal general y exministra de Educación como consejera comisionada de Paz. También asumirá, de manera encargada, la dirección de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz.
Viviane Morales Hoyos regresará al Gobierno nacional, mes y medio después de su salida del Ministerio de Educación, para asumir la Consejería Comisionada de Paz. El presidente Abelardo De la Espriella confirmó su designación este viernes 23 de octubre, con la que le encomendó revisar la implementación del Acuerdo Final de Paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y la antigua guerrilla de las Farc.
La decisión marca el retorno de la exfiscal general de la Nación al Ejecutivo, esta vez en una posición estratégica para la política de paz de la administración. Además de su nuevo cargo, Morales asumirá de manera encargada la dirección de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, dependencia encargada de articular las acciones institucionales para cumplir los compromisos derivados de lo pactado en La Habana.
Revisar los acuerdos y los recursos públicos
De acuerdo con la información divulgada por la Presidencia, Morales tendrá entre sus principales responsabilidades realizar una revisión de los avances en la implementación de los acuerdos, evaluar el cumplimiento de los compromisos adquiridos y verificar la destinación de los recursos públicos asignados a estos procesos.
La funcionaria también deberá identificar las dificultades institucionales que, según el Gobierno, han obstaculizado el acceso a la justicia, la reparación de las víctimas y las garantías de seguridad. A partir de ese diagnóstico, tendrá la tarea de impulsar las reformas que el Ejecutivo considere necesarias, dentro del marco de la Constitución y la ley.
El nombramiento está acompañado de un cambio de enfoque frente a la política de paz de la administración anterior. El Gobierno de De la Espriella ha planteado que revisará las estructuras institucionales vinculadas a estos procesos y desmontará aquellas que considere innecesarias o que, a su juicio, se hayan apartado de sus objetivos.
En el comunicado oficial, la Presidencia enmarcó la decisión en la intención de examinar los resultados de la denominada “falsa paz”, expresión con la que el mandatario cuestiona las políticas implementadas en los últimos años. La administración sostiene que su apuesta debe centrarse en la justicia, la autoridad institucional, la seguridad y la reparación efectiva de las víctimas.
Un regreso tras su salida de Educación
Morales había llegado al Ministerio de Educación al comienzo del Gobierno de De la Espriella, pero presentó su renuncia irrevocable el 31 de agosto, debido a una situación familiar inesperada que requería su atención. Su salida se hizo efectiva el 7 de septiembre, cuando el presidente anunció a Ilva Myriam Hoyos como su reemplazo.
Antes de ocupar esa cartera, Morales construyó una trayectoria en la vida pública colombiana como abogada, congresista y fiscal general de la Nación. Su experiencia en la administración de justicia y su participación en debates políticos nacionales hacen parte de los antecedentes con los que regresa al Ejecutivo.
Su nueva responsabilidad, sin embargo, estará concentrada en un asunto distinto: la revisión de los compromisos de paz, la evaluación de su ejecución y los posibles cambios en las instituciones encargadas de materializarlos.
El desafío de la implementación
El regreso de Morales se produce en un momento decisivo para el futuro del Acuerdo de Paz de 2016, que cumple una década este año. La revisión anunciada por el Gobierno pone nuevamente en el centro del debate asuntos como el cumplimiento de los compromisos estatales, la reparación de las víctimas, la reincorporación de los excombatientes y la destinación de los recursos públicos.
Uno de los puntos de atención será el alcance de las modificaciones que el Ejecutivo pretenda impulsar sobre la institucionalidad creada para implementar lo pactado. La Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz tendrá un papel relevante en ese proceso, dado que Morales asumirá temporalmente su dirección.
Por ahora, el Gobierno ha definido las líneas generales de su encargo, pero los resultados dependerán de las medidas concretas que se adopten, de su viabilidad jurídica y de la coordinación con las entidades responsables de ejecutar los compromisos.
Con este nombramiento, De la Espriella devuelve a Morales a su equipo de Gobierno y le asigna una responsabilidad central en la revisión de la política de paz. Su gestión será clave para conocer cómo pretende la administración transformar los mecanismos existentes y qué consecuencias tendrán esos cambios para la implementación del acuerdo y las comunidades afectadas por el conflicto armado.


