Si hay un género que se ha llevado todos los aplausos en 2025, ese fue el terror. No solo dominó la taquilla, también sorprendió por su variedad de propuestas, su nivel narrativo y la frescura con la que directores y actores se acercaron a él. Cuatro estrenos en particular marcaron el ritmo del año: La hora de la desaparición, Together, Pecadores y Bring Her Back. Historias muy distintas entre sí, pero que coincidieron en demostrar que el miedo sigue siendo uno de los motores más poderosos del cine contemporáneo.
La hora de la desaparición (Weapons)
Dirigida por Zach Cregger, La hora de la desaparición plantea una premisa tan inquietante como intrigante: diecisiete estudiantes desaparecen de manera simultánea y solo un niño y su maestra permanecen para contar lo sucedido, aunque incapaces de comprenderlo. Lo que sigue es un relato construido como un rompecabezas narrativo, dividido en capítulos y con una atmósfera que remite a la densidad de Magnolia, más centrado en el misterio y en lo perturbador que en los sustos fáciles. En los mercados de habla hispana se lanzó bajo este título, mientras que en inglés se conoce como Weapons.
El reparto incluye nombres de peso como Josh Brolin, Julia Garner, Alden Ehrenreich, Austin Abrams, Benedict Wong, Amy Madigan y el joven Cary Christopher. La crítica ha subrayado su ambición visual, las interpretaciones sólidas y un giro hacia lo oculto que resignifica todo el relato. En plataformas como Rotten Tomatoes ha recibido excelentes valoraciones, consolidándose como uno de los estrenos más comentados del año y confirmando que el terror puede entrelazarse con el drama y el thriller sin perder fuerza.
Together
La propuesta más arriesgada del año vino de la mano de Michael Shanks con Together, una fusión entre comedia romántica y body horror que lleva la metáfora de la codependencia a un extremo grotesco. La historia sigue a una pareja, interpretada por Dave Franco y Alison Brie, que se traslada al campo para salvar su relación, pero pronto descubren que una extraña fuerza los obliga a fundirse literalmente en un mismo cuerpo, dando lugar a escenas tan perturbadoras como brillantes en su planteamiento visual.
El gran mérito de la cinta ha sido su capacidad de convertir emociones íntimas en un espectáculo físico y visceral. La entrega actoral de Brie y Franco, quienes también son pareja fuera de la pantalla, ha sido uno de los puntos más celebrados por la crítica. Medios especializados resaltaron cómo el filme combina lo sentimental con lo grotesco, ofreciendo momentos que oscilan entre la risa nerviosa y el desconcierto total. En definitiva, una obra que amplía los límites del terror y confirma que el género sigue teniendo espacio para la innovación.
Pecadores (Sinners)
El giro más inesperado lo dio Ryan Coogler con Pecadores, una película que mezcla vampirismo, gótico sureño y blues en pleno Delta del Misisipi durante 1932. Protagonizada por Michael B. Jordan, en un doble papel de gemelos veteranos de guerra, la trama sigue el regreso de los hermanos a su pueblo natal, donde buscan abrir un club nocturno. Sin embargo, la aparición de una fuerza vampírica transforma esa noche en un baño de sangre cargado de simbolismo y mitología.
El elenco lo completan Hailee Steinfeld, Jack O’Connell, Wunmi Mosaku, Jayme Lawson, Omar Benson Miller y Delroy Lindo, todos aplaudidos por la crítica por la solidez de sus interpretaciones. La película se convirtió rápidamente en un fenómeno cultural, reconocida por su fuerza visual, la música compuesta por Ludwig Göransson y su manera de reinterpretar el mito vampírico desde perspectivas sociales y raciales. Para muchos especialistas, este título terminó de sellar la etiqueta de 2025 como “el año del terror”.
Bring Her Back
El regreso de los hermanos Danny y Michael Philippou, creadores de Talk to Me, no decepcionó. En Bring Her Back, los realizadores australianos presentan la historia de Andy (Billy Barratt) y Piper (Sora Wong), dos hermanastros que, tras la muerte de su padre, quedan bajo el cuidado de Laura (Sally Hawkins), una madre de acogida cuyo hogar esconde un secreto escalofriante: un ritual que pondrá a prueba sus límites físicos y emocionales.
La película combina atmósfera opresiva, dolor emocional y horrores ocultistas en una narración que va aumentando en intensidad hasta volverse insoportable. La actuación de Hawkins ha sido uno de los elementos más destacados, así como la dirección precisa de los Philippou, quienes lograron afianzar su lugar como nuevas voces del terror contemporáneo. La campaña promocional de A24 y Stage 6 y el recibimiento en festivales internacionales reforzaron su condición de obra de culto instantánea.


