Sin Recato
Tatiana Brugés Obregón
Si aún confundes cosas como las letras de la comunidad LGBTIQ+, esta columna #sinrecato es para ti. El mundo sigue cambiando y evolucionando y, por ello, es importante entender que hay muchas diferencias conceptuales con respecto a términos que pueden parecer sencillos a simple vista, pero que en verdad abarcan más de lo que pensamos, estos son: género, identidad y orientación sexual.
De acuerdo con la psicóloga y sexóloga, Isa Duque, no existe una única forma de vivir la sexualidad, después de todo, es muy complicado clasificar lo inclasificable:“Hemos tratado de elaborar una clasificación para ayudar a visibilizar las diferentes opciones de cuerpos, géneros, identidades y orientaciones sexuales para explicar y reivindicar así más tolerancia”.
Y si bien esta guía no pretende mostrar todas las opciones que hay, lo que intenta es ayudar a reflexionar sobre las realidades que existen más allá de lo que conoces hasta ahora.
Para empezar, el género está relacionado con los roles que se han construido socialmente por medio de actividades, comportamientos, atributos, entre otros, que se consideran apropiados para una persona con vulva o una con pene.
La sexóloga explica que estos son los estereotipos de género; imágenes fijas que una sociedad tiene sobre lo que se entiende que es la masculinidad y la feminidad. Normalmente, estos estereotipos están asociados a características sexuales, por lo que pueden generar una falsa expectativa de lo que cada sexo debe ser y parecer.
Se consideran masculinos rasgos físicos y de la personalidad como el ser más fuerte, tener facciones más marcadas, ser menos sensible o ser una persona más o menos intuitiva, y se consideran rasgos femeninos el ser más sensible, tener facciones más suaves o tener menos vello en el cuerpo.
Los roles de género son las funciones que son estipuladas para cada sexo, tanto en el ámbito público como en el privado. Es como el rol social femenino que siempre ha sido el de ser ama de casa y cuidar el hogar mientras que el rol social masculino ha sido el de mantener a la familia y ser el proveedor del hogar.
Por supuesto que estos roles de género han ido cambiando en la medida en que se ha tenido acceso a funciones que antes parecían exclusivamente femeninas o masculinas.
Hasta aquí, todo claro; tu cuerpo no determina tu identidad ni tampoco tu orientación sexual. De acuerdo con la sexóloga Duque, existen algunos niveles que influyen en las características sexuales, y sus variaciones son las siguientes:
Al nacer, tanto hombres como mujeres, tenemos una serie de características sexuales primarias, es decir, cromosomas y hormonas, que se clasifican en femeninas, masculinas o intersexuales (una combinación de ambos).
La intersexualidad se refiere a la variabilidad sexual que no resulta evidente al momento de nacer, que es cuando usualmente se confirma la asignación sexual. Una persona intersexual, de acuerdo con los criterios biomédicos, no es hombre o mujer.
A veces, es necesario que pasen varios años hasta la pubertad para que aparezcan el resto de las características sexuales secundarias. Sin embargo, en otros casos, es necesario hacer exámenes médicos adicionales, por lo que puede pasar mucho tiempo sin conocer el resultado de la sexuación.
Ahora que ya establecimos lo que es el género, hablemos sobre las herramientas que hay para manifestarlo. La identidad de género o sexual es la sensación de pertenencia que se tiene con respecto a un género y hace referencia al modo en que lo sientes y expresas emocionalmente.
De acuerdo con los expertos, la identidad sexual no tiene por qué corresponder con el sexo biológico con el que se nace.
Por otra parte, la orientación sexual hace referencia a quién te atrae tanto sexual como emocionalmente. Es la atracción física, emocional y afectiva que se siente hacia otra persona o personas.
Esta clasificación nos habla de:
Estos conceptos y clasificaciones, de cierta forma, pueden orientarnos acerca de la manera cómo tanto hombres y mujeres nos relacionamos en la actualidad.
Recordemos que lo más importante es aceptar y respetar las diferencias de cada persona. Todos debemos sentirnos libres y felices con nosotros mismos, y más con lo que elegimos ser. Celebra este mes del orgullo LGBTIQ+ en paz y amor, y ten presente que mientras los gustos de alguien no te estén perjudicando, el odio siempre será tu peor enemigo.


