El politólogo y analista Carlos Guzmán se refirió al proyecto de ley que impulsa el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella para convertir a Barranquilla en una sede alterna de la Presidencia de la República, una iniciativa que, según dijo, ha despertado un amplio debate desde el inicio del nuevo mandato.
Guzmán reconoció que la propuesta ha recibido cuestionamientos de algunos sectores que consideran inconveniente establecer una subsede del Gobierno Nacional. Sin embargo, sostuvo que la iniciativa representa una respuesta al modelo centralista que históricamente ha caracterizado el sistema político colombiano.
El analista aclaró que la creación de una sede alterna no significaría el fin del centralismo en el país. No obstante, afirmó que sí enviaría un mensaje de respaldo a las regiones al permitir una mayor cercanía del poder ejecutivo con los departamentos y municipios.
Durante su análisis, señaló que existen experiencias internacionales en las que la existencia de subsedes gubernamentales ha contribuido a mejorar los indicadores de gobernabilidad y la capacidad de respuesta del poder central, aun cuando este no opere únicamente desde la capital del país.
Para Guzmán, uno de los principales problemas del modelo colombiano es que muchas decisiones se toman desde Bogotá, mientras que sus efectos se reflejan en territorios con realidades completamente distintas. Como ejemplo, mencionó que las determinaciones suelen adoptarse desde el “centro frío bogotano”, aunque las acciones deban ejecutarse en regiones como La Guajira.
Finalmente, aseguró que acercar físicamente al Gobierno Nacional a las regiones podría traducirse en una mejor comprensión de las necesidades de los ciudadanos y, en consecuencia, en una ejecución más eficiente de las políticas públicas. En ese sentido, consideró favorable el proyecto de ley al verlo como un avance hacia una mayor conexión entre el Estado y los territorios.


