La muerte de alias ‘Cholo’, la persecución contra ‘Pinocho’ y nuevas capturas debilitan a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Expertos advierten sobre el riesgo de que otras estructuras intenten ocupar los espacios que deje la organización.
Las recientes operaciones de la Fuerza Pública contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), conocidas también como Los Pachenca, han generado un nuevo escenario de seguridad en el Magdalena y, particularmente, en Santa Marta y sus zonas rurales.
Uno de los principales golpes ocurrió en la vereda Quebrada del Sol, en el corregimiento de Guachaca, donde una operación conjunta de la Policía, la Fiscalía y la Fuerza Aérea terminó con la muerte de siete presuntos integrantes de la organización, entre ellos José Luis Pérez Villanueva, alias ‘Cholo’, señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas de la estructura.
Durante el operativo también habría resultado herido Fredy Castillo Carrillo, alias ‘Pinocho’, quien logró escapar del cerco desplegado por las autoridades. Castillo es señalado como otro de los principales líderes de las ACSN.
Posteriormente, las autoridades realizaron operativos en Santa Marta y Ciénaga que terminaron con la captura de 13 personas. Entre los detenidos se encuentra Yolima Yohana Murgas Guzmán, pareja sentimental de ‘Pinocho’, quien fue judicializada en medio de las acciones adelantadas contra la organización.
Aunque los recientes operativos han afectado a las ACSN, la organización cuenta con una trayectoria de varias décadas en la Sierra Nevada de Santa Marta y otras zonas del Caribe.
Su evolución está relacionada con diferentes estructuras armadas que han tenido presencia en la región, desde Los Chamizos y las Autodefensas del Mamey hasta las Autodefensas Campesinas del Magdalena y La Guajira, el Frente Resistencia Tayrona, la Oficina Caribe y posteriormente Los Pachenca.
Esta permanencia en el territorio ha permitido que la organización desarrolle mecanismos de control que van más allá de las actividades relacionadas con las economías ilegales.
La Defensoría del Pueblo ha advertido sobre prácticas como amenazas, extorsiones, imposición de normas de comportamiento, presión sobre organizaciones comunitarias y utilización de panfletos y videos para intimidar a la población.
De acuerdo con el organismo, estas dinámicas también han permitido que la estructura ejerza formas de regulación social en algunas comunidades del norte del Magdalena y La Guajira.
Los expertos coinciden en que el escenario actual requiere una estrategia que combine seguridad con presencia institucional.
La preocupación no está únicamente relacionada con quién controla las economías ilegales, sino con las estructuras sociales y económicas que los grupos armados han construido durante años en las comunidades.
Por eso, el desafío que enfrenta el Gobierno Nacional después de los recientes operativos consiste en consolidar la presencia del Estado en los territorios donde las ACSN han ejercido influencia.
Mientras continúan las operaciones para ubicar a alias ‘Pinocho’ y afectar las estructuras de las ACSN, queda abierta una pregunta sobre el futuro de la seguridad en el Magdalena: si el debilitamiento de una organización criminal terminará acompañado de una recuperación efectiva del territorio por parte del Estado o si abrirá una nueva disputa entre grupos armados por el control de esas zonas.


