Hay derrotas que duelen por lo que significan y otras por lo repetidas que se vuelven. Lo de la Selección Colombia en cualquier categoría, género o generación ya no es un accidente: es un patrón. Una constante dolorosa. Una herencia de sufrimiento que se repite cada vez que hay una oportunidad real de hacer historia. Siempre, en los momentos más decisivos, la selección se desdibuja. Cede. Se achica. Pierde. Y lo más preocupante es que parece estar en el ADN del fútbol colombiano.
Pasó en la Copa América 2024 en Estados Unidos, cuando la selección de mayores masculina dejó escapar el título en el último suspiro del tiempo extra frente a Argentina con gol de Lautaro Martínez. Pasó en la final de la Copa América femenina del 2022 ante Brasil. Y ahora volvió a suceder en el Sudamericano Sub-17, disputado en Cartagena, donde Colombia acariciaba la gloria pero terminó una vez más con las manos vacías. Esta vez, el verdugo fue Brasil. Otra vez, el problema fue el mismo: falta de carácter para cerrar un partido que ya estaba ganado.
Colombia Sub-17: una final que terminó en frustración
El Sudamericano Sub-17 llegó a su final con una promesa de gran espectáculo. En el estadio cartagenero, Colombia y Brasil —las dos selecciones más destacadas del torneo— se enfrentaban en un duelo parejo y con alta calidad técnica. El primer tiempo fue de ida y vuelta, pero la alegría parcial fue para la ‘Tricolor’, que se adelantó en el marcador con un gol de Jhon Sevillano al minuto 41.
Todo parecía encaminado a la coronación, hasta que el guion ya conocido se repitió. Cuando restaban solo dos minutos para el pitazo final, Zé Lucas apareció para empatar el encuentro con un cabezazo tras un tiro libre bien ejecutado.
La historia siguió en los penales, donde la Selección Colombia volvió a mostrar su peor cara: nervios, imprecisión y resignación. Brasil se impuso 1-4 desde los doce pasos y levantó un trofeo que, por momentos, parecía tener destino colombiano.


